Cuando llega la hora de la despedida de la persona que has amado, siempre es un momento de tristeza y desazón. No obstante, con el pasar del tiempo, que gratificante es saber que se ha sido lo suficientemente inteligente como para terminar de la mejor forma posible con aquella persona con la que se compartió bellos momentos, a diferencia por cierto, de muchas parejas que terminan peleadas y odiándose.
Cuando se tiene una mente independiente y lúcida, se tiene la opción de sacar a la luz lo mejor de uno y se es capaz de entender y aceptar que muchas veces las circunstancias de la vida precipitan el termino de algo que pudo ser una historia más hermosa aun.
Cuando lo fáctico, dice que algo se acabó, la persona que tiene una mente lúcida procura que todo acabe en buenos términos y que las cosas queden en una linda amistad, con el deseo sincero de que a esa persona que se amó le vaya lo mejor posible, agradeciéndole por los momentos inolvidables. Si se es noble, e inteligente se puede pensar así, por el contrario si se es egoísta y rencoroso es muy díficil asimilar esa idea.
Nunca se puede descartar que el amor renazca, pero eso debe darse de forma espontánea, sin forzar nada, eso el tiempo lo dirá. Pero si las cosas no cambian, que bello es saberse lo suficientemente noble para un sincero deseo de "que seas feliz" a esa persona especial que siempre recordarás y que fue parte de tu felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario